Chazelle el perverso y La La Land

Se dijo bastante sobre la excelente película que es, se dijo también que esta sobrevalorada. En realidad no sé cuál es la opinión correcta pero sí: La La Land (2016) es una buena película por varios motivos: es entretenida, colorida, dinámica y musical – género controversial que no deja indiferente a nadie -, pero también porque parece que al final, todo se trata de una confirmación de Damien Chazelle por hablarnos de su pasión enfermiza por el éxito.
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Chazelle y sus películas son un tanto perversas. Veamos que pasa con Wiplash (2014).

Cuando vi ‘Wiplash‘ quede con una sensación extraña al final, no era la película que todos alababan, me desagrado el personaje de J.K. Simmons (muy bien logrado, excelente representación), me desagrado el protagonista y, en resumen, no logre tragarme la idea del “triunfo” y el esfuerzo… ¿Que triunfo?, al profe se le murió un estudiante por su manía con la perfección y el protagonista posterga absolutamente todo por el sueño de ser el super baterista de jazz que siempre quizo ser… Mmmmm, OK. Ahora, ¿esto es una crítica al modelo del exitismo actual o un homenaje al esfuerzo a toda costa ?. Algo similar pasa en Grand Piano (2012) donde fue guionista.
Ahora ‘La La Land‘… Acá, Chazelle toca la misma tecla pero con colores, una hermosa fotografía y bella música pero ¿porqué ese final?, ¿fue o no fue?, ¿cual es el costo de seguir nuestros sueños?. Al parecer se repite el mismo mambo, al parecer sus películas no son una critica al exitismo descarnado de nuestra sociedad sino mas bien su manera de ver la vida. La película es hermosa y agradable, nos puede gustar o no pero el tema es otro, el asunto es lo que transmite, esa sensación al finalizar, algo parecido a un malestar, a una patada en la espalda, algo que no viste venir.
Las opiniones?, dan un poco lo mismo ya que no podemos tener todos la misma impresión, sería horrible. Hay quienes dicen que es una oda al amor en nuestros días o que es una bella manera de contarnos como lograr nuestros sueños y nunca dejar de luchar. Algunos mas ‘osados’ han dicho que es la historia de como los intereses personales se interponen con el amor. Personalmente me gusto mucho la película, lo que no me gusto es que Chazelle quiera hacernos creer que esta bien volverse loco por un sueño sin siquiera intentar compatibilizar el contacto humano con el éxito profesional. No se trata de ser mediocre, no creo que ninguna persona debe ser complaciente con sus ideales o sus sueños pero existe un abismo entre dar la batalla y sentarse en un café o en una banca y fríamente dar término a un prominente futuro en pareja… sin siquiera intentarlo.
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Además, el recurso final es de una flojera insostenible: por ejemplo, Damon Lindelof y Carlton Cuse se tomó varias temporadas de Lost para desarrollar la idea de los ‘flash sideways‘ y lo que significaban realmente. Esta especie de “flashbacks alternativos” tenían un porque y estaban al servicio del guión; tuvieron una explicación, eran creativos y la manera como calzan al final de la serie (nos haya gustado o no) es hermosa, pero acá aparecen como una luz de esperanza un tanto difuminada.

Quizás es hora de darle una vuelta al cine que estamos viendo y no quedarnos con la superficialidad de lo que observamos. Mal que mal, los directores y artistas en general tienen una responsabilidad en transmitir sus ideas y visiones del mundo y que; en un mundo cada vez mas enajenado; necesitamos abrir el espectro y entender que el bien común, el esfuerzo mancomunado y ser seres sociales no es un lujo, sino una necesidad.

90-luvun: una playlist otoñal

Cada día amanece mas nublado pero la temperatura se resiste a bajar, los amantes del sol sufren y los adoradores del frío sonríen incrédulos, al parecer los abrigos tendrán que esperar. Sin embargo el termino del verano es inevitable: hoy comienza el Otoño, marcado con el equinoccio de Marzo. ¿Porque no ‘mejorar’ lo que queda de Marzo con buena música?

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Para nadie es un misterio que en los 90’s la música experimentó un renacimiento localizado y fructífero, a fuerza de riffs pegajosos y armónicos quiebres vocales. Fue la época del rock alternativo mas crudo que fue llevado a la masividad, entre otros motivos,  por la dispar escena de Seattle y sus postergados hijos ilustres. Al final, las bandas se llevaron la peor parte al ser puestas en la misma bolsa generadora de dividendos, el buen mainstream hacia de las suyas una vez mas.

Sobran los análisis sociopoliticos, las criticas musicales y los fanatismos descarnados. De aquella época nos queda la actitud punk del ‘hazlo tu mismo‘, la buena música a manos de excelentes bandas y la sensación de que, en ocasiones, aun vivimos en un nublado y melancólico lugar en los que las guitarras distorsionadas suenan en las piezas de algunos novatos músicos amateurs.

También sobran las listas de canciones, algunas bastante obvias. Rescato una playlist de Spotify que junta 64 canciones en mas de 4 horas de reproducción. Se agradece que la lista creada en Finlandia no caiga en los lugares comunes de ‘Jeremy‘ o ‘Smell like…‘ y de espacio a bandas como Meat Puppets, Sunny Day Real State, REM o Pixies. Lo bueno es que podemos seguir tarareando varias de estas canciones con la guitarra en la mano, tal como lo hicimos varios de nosotros hace mas de 20 años atrás.